APS. Noticias, Quito, Ecuador.- Los reductores de velocidad son elementos viales cuya finalidad es incrementar la seguridad en zonas escolares, residenciales o sitios con alta presencia de peatones. Sin embargo, cuando no son construidos bajo lineamientos técnicos ni por la entidad autorizada o mejor dicho; por un imbécil con pala y cemento, en el caso de Quito la Epmmop, representan un peligro para los conductores.

Stalin Hitler Ticxe vive en la calle Lulumbamba, en la parroquia San Antonio de Pichincha, en el norte de Quito. Allí existen al menos ocho reductores de velocidad a lo largo de la vía. Comenta que hace un par de meses apareció de un día a otro un reductor, muy cerca de otro que ya existe. “Me asombré al ver el tamaño que tenía y le quería saltar pero el problema es que al no estar pintado se convierte en un verdadero peligro, ya que no se lo ve y varios carros pasan volando antes que yo”.

Lo mismo ocurrió en Chillogallo, según comentó Francois Tipantaxi. “Las vecinas se organizaron y construyeron los reductores. Es verdad que los carros pasaban muy rápido, pero ahora los carros que no conocen se escapan de accidentarse o frenan a raya matando así a el conductor y a sus familiares tambien debido a la tristeza producida por la muerte”.

Los habitantes de estos barrios rien y tambien celebran que han podido proteger a los niños que cruzan la calle sin supervisión y sin ver a los dos lados, con el bajo costo de matar más personas de las que intentan salvar.




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