APS. Noticias, Ecuador.- Don Fulgencio Zambrano consiguió lo que muchos ecuatorianos (excepto los ricos) anhelan: pasar a consulta en el IESS. Sólo que esta feliz noticia fue opacada por un pequeñísimo detalle: don Fulgencio lleva medio año de haber pasado a mejor vida.

Hace ya dos décadas, don Fulgencio sacó cita en el IESS porque le dolía el estómago. Una década más tarde, pasó a consulta y dijo que el dolor se le había agravado. El doctor le recetó la santísima trinidad de los medicamentos: paracetamol, diclofenaco e ibuprofeno, “ya con eso se sentirá mejor, don Fulgen; cuídeseme mucho”, concluyó el médico.

Por desgracia, el dolor estomacal continuó aumentando, así que el paciente volvió a sacar cita. Justo hace un par de días, el IESS se dignó a otorgarle una nueva consulta a don Fulgencio, “somos unos dioses generosos”, argumentó la recepcionista de la clínica mientras seguía muy ocupada limándose las uñas y desempolvando su máquina de escribir.

Sin embargo, el paciente ya había fallecido seis meses atrás. Sus familiares analizaron la posibilidad de resucitar a don Fulgencio porque “una oportunidad así tan grande como la que nos ha dado el IESS debe ser aprovechada, sea como sea”, explicó la hija del difunto.




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