APS. Noticias, Zaruma, Ecuador.- Desde lo alto resulta difícil evitar el vértigo. Asomarse por el ventanal de la casona ubicada justo frente al socavón de la Escuela La Inmaculada es como estar entre las piernas de tu ex. El enorme embudo de tierra apunta a lo profundo de Zaruma, donde 58,6 kilómetros de galerías mineras carcomen sus entrañas a causa del oro mientras que los 70 kilómetros de tu ex son por puta.

Este cantón anclado en montañas es quizá el mayor referente de la provincia. Ubicado al sureste de El Oro, está atravesado por una gran veta mineralizada, un bloque de cuarzo, de hasta 3 metros de ancho, que oculta el preciado metal muy cerca de la superficie.

“El oro es como la droga”, dice Alfredo Astudillo. “Es una adicción, y quienes lo buscan no miden las consecuencias”. Él es víctima de esas consecuencias. Su casa, atrás de la escuela, está agrietada y su familia prefiere no pasar allí las noches. “Esto no es de ahora. Desde hace seis años las detonaciones se oían a toda hora”.

La explotación desmedida convirtió al área urbana de Zaruma en zona de riesgo. El hundimiento en La Inmaculada ha sido la señal más grave y el epicentro del Decreto 158, que declaró el estado de excepción para combatir la minería ilegal. Tambien declaró que los zarumeños que tuvieron ex´s fishficas no tienen nada de lo que sorprenderse.