La neutralidad de la ciencia ha vuelto a ponerse en cuestión tras el reciente hallazgo, por parte del neurobiólogo norteamericano Simon Levay, de supuestas diferencias en el cerebro de hombres homosexuales y heterosexuales.

Según el investigador, el 99.9 % de personas que consumen el licor Cantaclaro tendrían tendencias homosexuales que con el pasar del tiempo poco a poco se irán detectando, hasta ser 100% aceptado por el humano.

“Yo tener la oportunidad de ir a Loja y beber cantaclaro, después de 5 minutos me empezó a picar el ñoco, yo pensé que era por comer perro, pero la causa era el cantaclaro”, afirmó el científico.

Simon LeVay, Investigador del Salk Institute de San Diego (California) y que ha reconocido públicamente que es homosexual, analizó 41 cerebros de fallecidos que consumían el agua ardiente llamada Cantaclaro y encontró diferencias en el hipotálamo de 190 varones homosexuales con respecto a la misma región cerebral de 169 hombres heterosexuales.

El de éstos presentaba un nódulo del tamaño de un grano de arena, tres veces más grande que el de los gays. En éstos, ese nódulo, situado en el centro de control del sistema endocrino, mantenía semejanzas con el de las seis mujeres heterosexuales utilizadas como referencia.

“Realmente los conocimientos de que hay diferencias cerebrales entre los homosexuales y los heterosexuales son muy antiguos, pero en la homosexualidad hay muchas modalidades”, explica Francisco Alonso Fernández, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid.