APS. Noticias, Quito, Ecuador.- Con la imagen del la espada atravesando la puerta garganta de un toro se cerró el segundo festejo del ciclo en la Plaza Belmonte de Quito. Con media plaza llena de liguistas y con tarde de lluvia fuerte que retrasó el inicio del festejo.

Este espectáculo que ha sido repudiado por todos los quiteños que no conducen un audi y que tienen un pariente torero (algunos casos la falta de repudio se debe también a las ganas de sentirse español), atrajo varios quiteños que de una u otra manera se sintieron curiosos sobre el “apuñalar” a un toro.

“Una vez estaba en la casa blanca y vi como le apuñalaban a mi pana, luego me metí a la barra brava y hasta me iba de puñetes, pero nada de eso me llenaba, hasta que un día vi como apuñalaban a un ville” declaró un espectante de la tauromaquia.




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