APS. Noticias, Ecuador.- Hace un par de días llegó a nuestro buzón de quejas, sugerencias y colaboraciones, la dolorosa y triste carta de un tatuaje que decidió marcharse de la piel de un asiduo usuario de Instagram, luego de ver que no lo presumió constantemente en su perfil.

Hemos decidido compartirles esta carta para crear conciencia y que las futuras generaciones valoren más a sus tatuajes.
Aquí les va la carta:

Primeros días del año 2018

Hola, tío Mercioco, yo soy un tatuaje que se ha desilusionado de la vida. Te contaré por qué:

Todo comenzó cuando aún me encontraba en “estado tinta” y vivía en alguna tienda de tatuajes. Esperaba ansiosamente saber en qué piel habría de quedar impreso y qué forma habría de tomar. A principios del año pasado, llegó un individuo que quería un buen tatuaje en el brazo. Mi custodio me fue plasmando pacientemente en el brazo izquierdo de esta persona.

Cuando finalmente quedé impreso, me sentí muy contento de saber que yo iba a acompañarlo durante toda su vida: “ni un matrimonio es un compromiso tan grande como éste”, pensé victorioso y me puse esperar el momento de mi “Presentación ante la sociedad”, es decir, la maravillosa foto que mi portador habría de subir a su Instagram.

Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses. Mi portador no subía ninguna foto ni me presumía entre sus amigos, me preguntaba a mí mismo. Para colmo, este sujeto siempre usó camisas de manga larga y una bata (creo que era doctor, o dentista, o carnicero). Sentí que le avergonzaba tenerme, que en realidad nunca me quiso.
Así que no tuve opción, ¡no tuve opción! Y decidí hacer lo que, hasta la fecha, ningún otro tatuaje permanente había hecho: largarme de la piel de un individuo y comenzar una nueva vida. Y ya, una noche, sin que se diera cuenta mi portador, me deslicé de su brazo, sin dejar ni un puntito.

Ahora soy un tatuaje que vaga solo por el mundo, sin una persona que me lleve en su piel. Y ya no le sigo porque quiero llorar, y podría diluirme en mis propias lágrimas. Sólo espero que mi antiguo dueño lea algún día esta carta y lamente mucho el haberme dejado ir. Además, a su futuro tatuaje le digo: espero que él te valore como no lo supo hacer conmigo. Ya bai.”




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